Identificaron a combatiente entrerriano caído en Malvinas

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Otros cuatro combatientes argentinos caídos en Malvinas fueron identificados en el Plan Proyecto Humanitario II que lleva adelante el Comité Internacional de la Cruz Roja, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Se trata del subalférez Guillermo Nasif, el cabo primero Marciano Verón, el gendarme Juan Carlos Treppo y el cabo primero entrerriano Carlos Misael Pereyra.

En la nueva misión se recuperaron restos de seis cuerpos y se analizaron en el laboratorio de Genética Forense del EAAF en Córdoba. Además de las cuatro identificaciones, se confirmó la identidad del primer alférez Ricardo Julio Sánchez y se reasociaron restos del cabo primero Víctor Samuel Guerrero.

Estas 4 nuevas identificaciones se suman a las 115 ya realizadas, habiendo logrado identificar hasta el momento a 119 combatientes argentinos caídos en Malvinas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja informó que las familias de los combatientes identificados fueron informadas este martes, lo que ha puesto fin a casi 40 años de incertidumbre sobre lo sucedido a sus seres queridos.

Quién era el cabo Carlos Misael Pereyra

Nació el 18 de diciembre de 1956 en Maciá (departamento Tala) y a los 4 años se fue a vivir junto a su familia a Concepción del Uruguay, donde hay una escuela que lleva su nombre.

Hijo de Antonio Misael Pereyra y Margarita Capurro, era el sexto de diez hermanos. Estudió en la Escuela N° 88 Buenos Aires, pero terminó la primaria en el Colegio Don Bosco. Desde los 7 años ayudaba en la panadería de su familia y a los 14 comenzó a trabajar en ese rubro.

Se casó con Elsa Beatriz Cremona el 9 de enero de 1976 y el 14 de septiembre del mismo año nació su primera hija Verónica (actualmente gendarme). Pereyra trabajó en una empresa constructora y en octubre de 1977 ingresó al Escuadrón 6 de Gendarmería, donde hizo el curso de gendarme. El 18 de enero de 1978 nació su segundo hijo Marcos (que se incorporó a la Policía de Entre Ríos). Ese año fue destinado a Paso de los Libres, provincia de Corrientes. En 1980 fue trasladado a la Escuela de Suboficiales de Gendarmería en Jesús María, Córdoba. Estudió y se recibió de cabo, obteniendo el mejor promedio.

En 1981 lo trasladaron al Escuadrón 36 de Esquel, Chubut. El 27 de mayo de 1982 fue convocado y salió de su hogar hacia Comodoro Rivadavia. Dos días después llegó a Malvinas. Había volado en un avión al ras del mar, según contó él mismo por carta a su mujer. El 30 de mayo fue el bautismo de fuego de Gendarmería. Él iba en un helicóptero Puma llevando provisiones y armamento, salieron de Puerto Argentino y cuando sobrevolaban la península Fresinet, fueron alcanzados por un misil tierra-aire. El helicóptero –en el que viajaban 15 personas– perdió el control y luego logró aterrizar, pero al hacerlo murieron seis gendarmes, entre ellos Pereyra. La Gendarmería tuvo siete bajas durante el conflicto bélico.

Aunque en ese momento Carlos no lo sabía, su mujer estaba embarazada de su hijo varón, Carlitos, que nació el 17 de diciembre de 1982, un día antes del cumpleaños de su padre. No se encontraron restos ni pertenencias debido a la explosión. Luego de la guerra fue elevado su rango a cabo primero (post mortem). “Le gustaba su trabajo”, contó Elsa a El Miércoles. “Fue convencido de lo que hacía, no le gustaba que vayan los ‘colimbas’, se sentía mal y estaba en desacuerdo, decía que a la guerra debían ir los que cobraban un sueldo y tenían instrucción”. Carlos Pereyra, su hijo, se recibió en el 2005 de subalférez.

En 1991 Elsa y sus tres hijos pudieron ir por primera vez, en un viaje organizado por la Cruz Roja Internacional, y visitaron el cementerio argentino de Darwin, bajo un régimen de máxima seguridad. Con ellos también viajó la mamá de Benítez, Idilia (que vive en Basavilbaso). El 12 de marzo de 2000 su hija Verónica viajó, pero con mayores libertades y pudo recorrer Puerto Argentino. Su mujer lo recuerda como alguien “muy alegre y jovial, nunca estaba de mal humor, vivía haciendo chistes y bromas. No se enojaba con sus hijos, era peor que los gurises, inclusive ante las necesidades y problemas económicos abría la puerta y decía: ‘¡Qué lindo día!’”. También da su opinión: “Él cobraba un sueldo por defender al país, y le tocó morir. Me gustaría que pase a la historia porque era un gran padre y no un San Martín… Muchas veces se agranda o exagera la historia y a los jóvenes hay que contarles la verdad”.

En 2016, se emplazó en el Escuadrón N°6 de Gerdarmería Nacional, en Concepción del Uruguay, un busto de Carlos Misael Pereyra, en su conmemoración. La obra estuvo a cargo del escultor Mario Morasán y el acto de inauguración con la presencia de familiares, autoridades y uniformados.

El comunicado de la Cruz Roja

La Cruz Roja precisó en un comunicado que, en el marco del Segundo Plan de Proyecto Humanitario (PPH 2), se procedió a exhumar los restos de varios individuos que estaban en una sola tumba, conocida como C.1.10, en el Cementerio de Darwin. Tras la excavación de la sepultura, el equipo del CICR halló los restos de seis personas. El Laboratorio de Genética Forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) analizó muestras de los restos para identificarlos. Ahora los restos volverán a ser inhumados según los deseos de cada familia.

El equipo del CICR también exploró una zona llamada Caleta Trullo/Teal Inlet para determinar si había restos de combatientes argentinos, pero no hubo ningún hallazgo.

“Pudimos identificar los restos de seis personas y dar respuestas a sus familiares, después de tantos años. Todas las familias merecen saber qué les sucedió a sus seres queridos; me conmueve mucho ser parte de este proceso y poner fin a la incertidumbre de las familias”, dijo Laurent Corbaz, jefe del proyecto del PPH 2. “Queremos agradecer a todos los que brindaron su inquebrantable apoyo para hacer posible este proyecto, tanto en las islas como en otras partes”.

“La misión ha sido fructífera, pese a que las condiciones meteorológicas fueron a veces muy duras. La identificación fue posible a través de la aplicación de estándares forenses internacionales y de un enfoque multidisciplinario. De esta forma, esperamos ayudar a aliviar el sufrimiento de las familias”, dijo Luis Bernardo Fondebrider, jefe de la Unidad Forense del CICR.

Estas tareas fueron una continuación del Primer Plan de Proyecto Humanitario (PPH 1), que condujo a la exhumación de los restos de 122 soldados argentinos en el Cementerio de Darwin. Luego de realizar el análisis de las muestras de ADN de las familias, se logró identificar a 115 soldados. El PPH 1 fue el primer proyecto de este tipo con un mandato conjunto específico encomendado por dos Estados, la Argentina y el Reino Unido, que fueron adversarios en un conflicto armado.

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